Así es como las fortunas de Silicon Valley están renovando las donaciones

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En 2016, los 50 principales benefactores de Estados Unidos se combinaron para otorgar aproximadamente 5,6 mil millones de dólares a varias causas, según el análisis de donaciones hechas públicamente por Chronicle of Philanthropy.

En 2017, los 10 principales dadores por sí solos casi duplicaron esa suma. En total compartieron 10,200 millones de dólares a varias organizaciones, según el informe del pasado año. De entre todos estos grandes donadores, cuatro personifican las historias de éxito modernas de Silicon Valley.

De hecho, el primer, segundo y tercer lugar, con un total de 7.500 millones de dólares, son puestos ocupados por las parejas más famosas del mundo de la tecnología y las redes sociales: Bill y Melinda Gates, Mark Zuckerberg y su mujer Priscilla Chan, y Michael y Susan Dell. Todas estas parejas donaron grandes cantiades de dinero a las fundaciones que llevan su nombre.

Bill y Melinda donaron un total de 4.9 mil millones a la Fundación Gates que ellos mismos crearon y que aborda tanto la pobreza extrema a través de iniciativas globales de desarrollo y salud, como proyectos renovadores educativos de Estados Unidos.

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Mark y Priscilla donaron 1.9 mil millones de dólares a la Iniciativa Chan Zuckerberg, una compañía de responsabilidad limitada centrada en dos principios: “promover el potencial humano y promover la igualdad de oportunidades” para personas de todo el mundo. Mientras tanto, Michael y Susan donaron 1 mil millones a la Fundación Dell, que ayuda principalmente a niños que sufren pobreza en las ciudades.

Cuando este tipo de donativos se realiza no resulta sorprendente que aquellas personas que han invertido tales cantidades de dinero quieran saber cómo se gasta su donación exactamente.

“Los donantes, especialmente los emprendedores tecnológicos, están canalizando muchas de sus donaciones a sus propias fundaciones y participando directamente en establecer las prioridades y la estrategia de hacia dónde va el dinero”, dice Stacy Palmer, editora en jefe de Chronicle of Philanthropy, según informan desde el portal Fast Company

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Algo que según la especialista supone un cambio con las grandes generaciones de millonarios anteriores, que solían simplemente con “escribir un cheque” a las principales instituciones, como hospitales o universidades y “establecer algunas prioridades sobre dónde el dinero podría hacer más bien”.

No es que el viejo modelo esté muerto, entre los 10 donaciones más importantes de 2017, cinco todavía fueron a las principales universidades. Es solo que se está produciendo poco a poco una transacción de prioridades.

Aún así el Colegio de Médicos y Cirujanos de la Universidad de Columbia, la Universidad de Maryland y la Universidad de California en Irvine obtuvieron este año entre 200 y 250 millones de dólares de benefactores en relación con productos farmacéuticos, construcción y la industria de semiconductores.

Muchos de estos regalos parecen excelentes para mejorar vidas, pero con el tiempo estamos viendo que no parece que sea el tipo de méritos que atrae a la élite de Silicon Valley.

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“Ambos enfoques tienen que ver con el interés de un donante en avanzar hacia el bien común, pero donantes como Gates, Zuckerberg-Chan y Dell tienen planes ambiciosos para también repensar cómo el cambio ocurre a través de su filantropía”, comenta la editora.

“Están frustrados de que no estemos haciendo más progresos para enfrentar los mayores desafíos en cuanto al respeto y el amor humano. Hicieron fortuna cuando eran mucho más jóvenes que los grandes benefactores más antiguos y comenzaron esta práctica de beneficencia a una edad más temprana, sin esperar a la jubilación, como tendía la generación anterior “, agrega Palmer.

La otra donación relacionada con Silicon Valley vino de Jack y Laura Dangermond, cofundadores de la compañía de cartografía GIS Environmental Systems Research Institute. Ambos donaron 165 millones de dóalres para ayudar a Nature Conservancy a conservar tierras costeras en Santa Bárbara.

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Eso en cierto sentido, es diferente de la plantilla que componene los grandes nombres de las empresas tecnología porque el dúo no lo ha canalizado a una fundación que haya recibido su nombre. Pero sí que va en línea con el objetivo de saber con plena certeza la meta concreta a lograr con el dinero donado. Lo que parece ser el nuevo rumbo que están tomando las grandes donaciones de nuestra era.

Pero ahora que parece que los gigantes de Silicon Valley están dispuestos a enfrentarse a los grandes problemas con sus fortunas, mientras que muchos otros prestigiosos donantes prefieren las grandes universidades y hospitales, la pregunta que parece quedar en el aire es quién será el encargado de financiar las causas más básicas que merecen atención en nuestros días.

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